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Noruega modelo en políticas familiares, va a financiar medidas de igualdad y conciliación en España

Noruega echa un cable a la mujer española

Carlota Fominaya/Ana Martínez

MADRID/DINAMARCA. Las mamás noruegas como Stine Thortensen pueden elegir entre coger un año íntegro de baja maternal con el 80 por ciento de su sueldo o diez meses con la totalidad del mismo. La mayoría entra a trabajar a las ocho de la mañana y sale hacia las dos de la tarde y, según ella, «nadie se queda más allá de esa hora porque está incluso mal visto». Las empresas también suelen ser muy flexibles con las madres, y resulta «bastante habitual que nos dejen trabajar desde casa cuando los niños están enfermos», añade. Además, suelen reciben del Estado 127 euros al mes hasta que sus retoños cumplen los 18 años, o 450 euros mensuales hasta que estos tengan dos años si optan por no llevarlos a la guardería. Estas son tan solo algunas de las medidas que hacen que las mujeres como Stine Thortensen no encuentren tan difícil conciliar vida personal y vida laboral.

Gracias a sus generosas políticas de maternidad, Noruega se coloca año tras año como el mejor país para ser madre, según el informe anual de la ONG Save the Children. Encabeza también el índice de equidad de género del Foro Económico Mundial, tiene una tasa de actividad femenina del 70 por ciento y un índice de paro que apenas llega al 3 por ciento.

Los datos hacen que, por derecho propio, sea el país más representativo del mundo en materia de igualdad entre mujeres y hombres, y se erija una vez más en el espejo donde el resto debería mirarse. En esta ocasión, además, porque va a financiar a España con diez millones de euros distintos proyectos para la igualdad de oportunidades en el empleo y la conciliación de la vida laboral, la familiar y la personal.

Propuestas de conciliación  

Diez millones que servirán, tal y como explica el propio secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, Juan Manuel Moreno, para hacer especial hincapié en la igualdad en el mercado laboral, incluido el emprendimiento femenino, el equilibrio de género en los órganos de gobierno de las empresas y la mejora de la conciliación de la vida laboral, la familiar y la personal, entre otras. «Los proyectos que se desarrollen servirán para mejorar la situación laboral en este país donde, en la actualidad, la sociedad no ofrece a las mujeres una verdadera igualdad de oportunidades», reconoció Moreno en la rueda de prensa en la que se anunció la colaboración noruega.

Es cierto que en España se ha avanzado mucho en este tipo de actuaciones, pero las madres españolas, a diferencia de las escandinavas, solo pueden coger 16 semanas de baja maternal, siguen sufriendo una brecha salarial del 22% frente a sus colegas masculinos y registran un paro del 23,3 por ciento.

En el libro «Mujer e igualdad de trata. Análisis de la maternidad en la Unión Europea», publicado en la Colección Acción Familiar, y dirigido por María Teresa López, vicepresidenta de esta asociación, se hacen varias sugerencias que, junto con el ejemplo noruego, quizá puedan servir de orientación. Una de ellas es que, a la hora de organizar nuevas políticas de apoyo a la familia con hijos muy pequeños, se considere a esta como la parte del tejido social que puede ofrecer mejor atención a estos niños, dándole para ello todos los apoyos que precise.

Lo que no puede continuar, apunta López, «es que el debate sobre las políticas de familia y cuidado de los hijos, o de las mal llamadas políticas de conciliación, iniciado en España hace muy pocos años, esté centrado casi exclusivamente en la necesidad de lograr ayudas económicas directas de manera universalizada y en la creación de plazas de guarderías donde los niños sean atendidos un número de horas equivalentes a las del horario laboral de sus padres, y se prescinda del papel cuidador y educativo que los padres tienen desde el minuto cero de sus hijos».

Flexibilidad del tiempo

Otra de las sugerencias encontradas en estas páginas es que no se considere el cuidado de menores como un «obstáculo» para el acceso y permanencia de la mujer en el mercado laboral, sino como capital imprescindible de bienestar social. Para ello hacen especial hincapié en la urgencia de flexibilización de horarios, que también reclama desde hace tiempo Ignacio Buqueras y Bach, presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles (Arhoe). Asimismo sugieren contratos a tiempo parcial con beneficios sociales durante la crianza de los hijos, y el reconocimiento de los periodos de cotización durante las excedencias maternales, entre otras.

Porque, con crisis o sin ella, «ha llegado el momento de articular una sociedad y unas empresas que nos permitan a las personas lograr el pleno desarrollo», concluye Gloria Juste, presidenta de la Fundación Mujer, Familia y Trabajo (FyT)

ABC 04/04/2012