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Madre y padre al mismo tiempo

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María José Miranda: «Fui consciente de que la vida no iba a ser fácil»

María José se quedó viuda cuando el mayor de sus hijos, Luis, tenía 13 años y la pequeña, Blanca, tres. Hoy tiene un hijo trabajando, seis en la universidad y la pequeña en 3° de BUP.

Cuando me quedé sola con los ocho hijos el mayor acababa de cumplir trece años y Blanca la pequeña iba a hacer cuatro.

Desde el primer momento fui consciente de que la vida ya no iba a ser fácil para nosotros. No me asustaba el trabajo ni los apuros económicos; me daba miedo no saber, yo sola, educar a nuestros hijos no saber hacer de ellos tan buenas personas como juntos habíamos soñado.

Una nueva aventura

Enseguida supe lo que tenia que hacer: procurar seguir, en la medida de lo posible, los planes que los dos nos habíamos trazado sobre su educación.

Tuvimos que dejar la casa donde vivíamos y nos vinimos a Madrid. Busqué los colegios que me daban más garantía donde me ayudaron a darles una buena educación. Y así empezamos una nueva aventura. Todo nuevo: colegios amigos ambiente, casa… pero se fueron adaptando perfectamente. Cada día estaban más contentos y eso me daba fuerzas para seguir adelante, para decir ante cualquier apurillo: «¡vale la pena!»

Quizá lo más duro para mí mientras eran pequeños fue tener que tomar yo sola alguna decisión pero conforme fueron creciendo les fui haciendo partícipes de los problemas. Esto nos iba uniendo cada vez más porque juntos los afrontamos con optimismo y cariño, además de formarles en la responsabilidad.

Siempre digo que yo con mis hijos me lo paso muy bien. Soy amiga de ellos. Estudiamos juntos la EGB y el BUP (las carreras ya no); juntos fuimos a los museos les enseñé a jugar al tenis a nadar... No hay nada más deprimente para un chico que una madre llorona y «rollo».

Por eso a veces me fastidia cuando alguien me dice: « ¡Cuanto habrás luchado! ¡Lo mal que lo habrás pasado!...» Contesto que están muy equivocados. Les dediqué mi vida entera, lo normal de una madre normal y recibo muchas alegrías y compensaciones.

Han pasado doce años; ya son mayores. No voy a hablar de ellos porque se pondrían orgullosos y colorados. Sólo quiero decir que tengo unos hijos maravillosos.

Ma. José Miranda viuda de Suances
Revista MC familia 308