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Fuera de control en el país la venta de antrigripales que jóvenes mezclan con alcohol para drogarse
Por: Mariana Viayra Ramírez

Por sólo 15 pesos los jóvenes de entre 16 y 25 años se drogan fácilmente pues compran en cualquier farmacia o centros comerciales antigripales, que mezclan con alcohol para lograr su objetivo.

La efedrina y pseudoefedrina es un químico natural que proviene de un arbusto llamado efedra y produce un efecto similar a la adrenalina; esta sustancia está contenida en antigripales y descongestionantes nasales como el Sedalmerck y Paracetamol.
Ante la proliferación de drogas “de diseño” entre la población joven —que las consume en discotecas o fiestas privadas—, Eduardo Riquelme García, subdirector de hospitalización y de proyectos clínicos de Centros de Integración Juvenil (CIJ) lamentó que la Secretaría de Salud no haya tomado el control sobre los fármacos que contienen efedrina.

“Los chavos las consiguen facilísimo en la farmacia, piden un antigripal como por ejemplo el Desenfriol D, se van a la discoteca y en una sola noche se toman hasta cuatro pastillas mezcladas con alcohol”, explicó Riquelme García.
“Con este estimulante ellos se desinhiben, se sienten con más energía y creen que son capaces de hacer cualquier cosa”, añadió el psiquiatra; pero también les acarrea serios problemas a la salud porque la efedrina mezclada con alcohol altera el funcionamiento cardiovascular provocando convulsiones, deshidratación e insuficiencia renal y cardiaca.

Además, los estimulantes como la efedrina actúan sobre el sistema nervioso central, incrementando el ritmo cardiaco, la presión arterial, la tensión muscular y los impulsos nerviosos.

Eduardo Riquelme explicó que las “tachas” se producen a partir de medicamentos que contienen esta sustancia. Es tan fácil la elaboración de estas drogas, aseguró, que incluso algunos adictos producen sus propias dosis en casa, con ácido muriático como precursor químico.

“Las sustancias primarias se pueden adquirir en cualquier lado, y sin receta, por no estar restringidas en todas las farmacias”, añadió.

Riquelme García reveló que la “tacha”, conocida científicamente como metanfetamina, es la droga sintética que mayormente se produce y se consume de manera ilícita en México.

De los cerca de 20 mil pacientes que se atienden en promedio anualmente en los CIJ, precisó, al menos un 80 por ciento probó alguna vez la “tacha”. “Las metanfetaminas cada vez desplazan más a la cocaína como sustancia preferida”, refirió Luis Solís, director de prevención de los CIJ.

Antonio Pascual Feria, presidente de la Asociación Nacional de Farmacias Mexicanas (Anafarmex) ha declarado que existe la necesidad de que haya un mayor control de medicamentos antigripales que contengan en su fórmula pseudoefedrina o efedrina.
“Durante muchos años se han vendido en México medicamentos con pseudoefedrina, pero lamentablemente ahora se están utilizando para otros fines”.
“En algunas discotecas se ha descubierto el consumo de drogas fabricadas con pseudoefedrina, además de que en diferentes aduanas del país se decomisan cargamentos de medicamentos de ese tipo reportados como robados”.
Desde 1993, diversas corporaciones policíacas, entre ellas la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) consideraron a México el primer importador de efedrina, sustancia base para la elaboración de drogas sintéticas como cristal, crack, tachas y éxtasis, entre otras.

En los últimos años los productos con efedrina también han sido promovidos de forma generalizada para su uso como ayuda para perder peso, así como para mejorar y aumentar el rendimiento y la energía en la práctica deportiva.

“Esta combinación nos tiene despiertos”

Francisco Hernández, un joven de 19 años, todos los fines de semana se va a los antros y “raves” a divertirse, dice que acostumbra a probar todo tipo de drogas, pero cuando no tiene mucho dinero hay algo muy sencillo que lo “aliviana”: algunos medicamentos que venden en la farmacia.

“Uno es joven sólo una vez en la vida” dice al mismo tiempo que sonríe y confiesa que junto con sus amigos mezclan pastillas antigripales con alcohol para “ponernos en línea y aguantar despiertos mientras dura la fiesta y muchas veces hasta nos sobran energías”.
Explica que en algunos lugares de moda como Vede Mas, Bulldog o Pervert Lauge, ubicados en el centro del Distrito Federal, los chavos consumen los medicamentos también con bebidas energetizantes “esta combinación es una “bomba” porque son pastillas con seudoefedrina, alcohol y redbull”.

“Su efecto es muy poderoso, pues estas bebidas de moda con guaraná contienen más cafeína que el propio café y mezcladas con la efedrina provoca un efecto muy poderoso”, dice Francisco Hernández.

Agrega que en ocasiones utiliza el Afrinex, descongestionante nasal, que inhala por la nariz al mismo tiempo que toma alcohol “es muy fácil conseguirlo, nadie me pregunta nada y es muy barato, son drogas muy accesibles”.

“Son muy baratas y nadie se da cuenta”

Daniel Espinosa, de 23 años, dice que toma medicamentos que contienen efedrina bajo el argumento de que estudia y trabaja pues “cuando llegan los fines se semana tengo ganas de salir, pero mi ánimo está por los suelos así que me tomo antigripales con alcohol y estoy como nuevo”.

“Un amigo me lo recomendó, es muy fácil ocultarlo además de conseguirlo porque si te cachan dices que es medicina que necesitas tomar y así no hay bronca ni con mamá ni con los de seguridad de las discotecas”, apunta el joven.

Confirma que en las farmacias no piden la receta para adquirir estos medicamentos con efedrina o seudoefedrina, además “son muy baratas al menos 15 pesos la caja y el efecto te dura un buen con sólo dos pastillas cada tres horas”.

Pero hay gente que toma hasta 4 pastillas de “un jalón, pero eso ya es mucho para mí porque luego no puedo dormir y me siento muy nervioso”.
Explica que hay un “cocktel” que se hace mezclando unas pastillas de sedalmerck con alcohol, esto produce un estado de excitación e inhibe la sensación de cansancio, pues es un estimulante del sistema nervioso central similar a la adrenalina.
Pero esto trae serias consecuencias a la salud, pues provoca vómitos, dolores de cabeza, abdominales, taquicardia e hipertensión.
[ Augusto García Avilés ] 
La Crónica de Hoy. Martes 19 de Octubre de 2004