El arte del buen comer

……Maridaje gastronómico

El vino y la gastronomía están cogidos de la mano, es muy importante la combinación entre un vino y un plato, a esto se le llama maridaje. Hablar de buena comida es hablar de maridaje. Éste es uno de los términos más populares cuando se busca llevar el menú a un nivel completamente distinto respecto a la forma de apreciar ingredientes, sabores y texturas.

Hay mucho más en el maridaje que las combinaciones de vinos tintos y blancos. Cerveza, café y prácticamente cualquier bebida puede empatarse con el alimento perfecto. Si pensamos en nuestro menú de todos los días, tendemos a hacer un montón de maridajes deliciosos y ni sabemos por qué, por ejemplo:

- Tamal con atole
- Hamburguesas y refrescos
- Helado y Coca Cola. (La famosísima vaca negra)
- Alitas y cerveza
- Churros y chocolate
Son alimentos y bebidas que combinamos, por un tema de “costumbre” pero juntos saben deliciosos, de hecho, saben tan bien que los repetimos a lo largo de mucho tiempo.

El maridaje es el arte de empatar una bebida y un alimento de tal forma que se complementen entre sí y uno realce los sabores del otro. Es decir, se trata de ser un casamentero culinario para encontrar la pareja perfecta.

Cada vez se pone más atención a la bebida que acompañará los platillos, ya que el líquido adecuado puede lograr que el menú se aprecie mucho mejor, mientras que una decisión errada puede empalagar o arruinar completamente la degustación.

Gran parte del conocimiento de maridaje se logra con práctica. Lo importante es siempre considerar al platillo y su bebida como un todo, como unidad en la que todos los elementos interactúan entre sí. No obstante, el maridaje es, al fin y al cabo, una cuestión de gustos. Es por ello que no existe el vino perfecto para cada tipo de comida, aunque existan ciertas normas que se dan por supuestas. Elegir unos u otros vinos para acompañar a los platos dependerá del tipo de alimentos que vayamos a preparar, la forma en la que los prepararemos y del gusto de los comensales.

Hay combinaciones que siempre hemos conocido: vinos tintos con carne, vinos blancos con pescado. ¿A qué se debe esto? El factor principal es la acidez del licor, que generalmente resalta el sabor de un alimento. Los vinos ácidos son principalmente los blancos; su consistencia ayuda a contrarrestar un platillo cremoso o salado. Los vinos tintos tienen un sabor más amargo que los vuelve ideales para platillos ahumados, de ahí que siempre hagan mancuerna con carnes rojas. Lo recomendable es que en el transcurso de una comida los vinos vayan aumentando en su nivel de alcohol para que gradualmente se construyan diversas sensaciones.

El vino, al estar hecho de uvas, es naturalmente al menos un tanto dulce. Dependiendo el proceso de vinificación es posible encontrar vinos más o menos dulces. Los que tengan un sabor más azucarado serán buenos compañeros de postres, aunque se pueden emparejar con platillos salados para un contraste más potente.

La temperatura, el grado de acidez y la intensidad de los sabores son algunos de los factores más importantes a la hora de combinarlos. Se trata de unir platos de sabor fuerte con vinos con cuerpo, de modo que se potencien los sabores. De la misma forma, los platos ligeros casan con vinos de poco cuerpo y sabor suave, con un toque de acidez que acompañe y refresque. Esta podríamos decir que es la teoría básica, pero entre estos extremos hay muchos matices. Hay muchas combinaciones y es difícil definir recetas estrictas para combinar el vino con la comida. También depende del paladar o el gusto de cada persona, por ello no siempre un maridaje es perfecto para todos por igual. Sin embargo, hay combinaciones que se pueden recomendar por cada tipo de comida.

Reglas para el maridaje
Hay uniones adecuadas entre comida y bebida en los que ambos componentes se acompañan, se piden permiso amablemente y producen en la boca una explosión de sabor. Existen vinos que no tienen sentido sin el plato indicado y hay recetas que potencian su sabor de forma increíble con la vid correcta. Lo mismo sucede con el resto de las bebidas: cervezas, destilados, licores, cócteles… y hasta aquellas sin alcohol, que se deben combinar con la comida de manera tal que maximicen la experiencia gastronómica. Estos son algunos consejos prácticos

1. Concordancia vertical. Es decir, que los vinos deben seguir un orden de menor a mayor grado alcohólico, de blancos ligeros a tintos robustos y terminar con los vinos dulces. Esto debe coincidir con el orden de los platos, desde los aperitivos sencillos y ensaladas, sopas, vegetales y entradas tienden a ser alimentos de poco cuerpo, pasando por las carnes blancas, luego las carnes rojas; no es lo mismo un trozo de carne a la parrilla con sal y pimienta que esa misma carne con una salsa oscura de hongos o de tres quesos, la intensidad de cada plato es diferente, y por último los postres.

Los vinos están hechos de diferentes tipos de uvas y cada una de ellas tiene un cuerpo diferente.

Vinos de Cuerpo Liviano: Son fáciles de tomar, ácidos, frescos y poco alcohólicos. Como la uva Pinot Noir

Vinos de Cuerpo Medio: Son más alcohólicos, dulces, amargos y secantes. Como las uvas Merlot, Tempranillo, Carmenere

Vinos de Gran Cuerpo: Son muy densos, alcohólicos, secantes y fuertes. Como las uvas Syrah, Malbec y Cabernet Sauvignon.

2. Concordancia horizontal. Esto significa que tiene que haber una coherencia entre la calidad y naturaleza del plato y el vino. Por ejemplo, la champaña es una bebida delicada y aristocrática y se debe combinar con un plato acorde. Un detalle que suele ayudar es que un color parecido del vino con la comida, en principio, puede ser indicio de un buen maridaje.

3. Maridaje regional. Es el más fácil y consiste en que los vinos y platos de una región, maridan por sí solos. En muchos países, sobre todo en Francia, Italia y España, el vino acompañó la comida desde la antigüedad (más por una cuestión sanitaria que por sofisticación) y las tradiciones culinarias de siglos se fueron desarrollando junto con la elaboración del vino local. Debido a esto, un vino italiano no se puede terminar de entender sin un plato de pasta. Ocurre lo mismo con el Malbec argentino y la carne de ganado alimentado a pasto de las pampas o un Zinfandel y un BBQ americano.

4. Ocasión de consumo. Es uno de los aspectos más ignorados. Puede ocurrir que uno va a una barbacoa a la playa y sirven un Cabernet Sauvignon y más de uno le empieza a poner cubitos de hielo al vino. Si se elige un Rioja Crianza o un Chianti joven, sencillos y suaves todos lo disfrutan y se deja el Cabernet para una cena de negocios, por ejemplo.

5. Menú por pasos. Una entrada de mariscos pide un blanco fresco, seguir con carne, pide pan y agua para limpiar el paladar primero, y se continúa con un tinto acorde. Tomar distintos tipos de vino en el curso de una comida no es consumir más alcohol, sino aprovechar y disfrutar de los contrastes.

6. Los enemigos del vino. El vinagre, los vegetales de texturas fibrosas como los espárragos o la espinaca (dan notas vegetales agudas o “metálicas”), las aceitunas, el huevo (obstruyen las papilas gustativas), el ajo o la cebolla, son ingredientes que por sí mismos arruinan el sabor del vino y se deben combinar con salsas u otros aderezos para suavizarlos. No siempre son aconsejables los vinos tintos con mariscos o pescados, el yodo que contienen también da una nota metálica, su fuerte estructura suprime su delicado sabor y algunos mariscos que tienden a ser salados, agudizan los taninos.

7. El ingrediente puente. Se pueden identificar las notas predominantes en el vino y combinarlas con el ingrediente. Un Pinot Noir con notas de hongos silvestres y trufas irá perfecto con un filete con hongos. Si el Pinot Grigio tiene notas de limón, ira muy bien con cóctel de camarones o carpacho bañados generosamente con un cítrico.

8. El maridaje por contraste. Platos picantes con vinos frescos y ácidos. Carnes muy grasas con vinos tánicos astringentes, que cortan la sensación pastosa que queda en la boca. Quesos muy salados con vinos dulces es una famosa y explosiva combinación.

Guía de maridaje
Encurtidos y frutos secos
Vinos generosos, como los vinos de jerez en sus variantes, los oporto y madeira pasados por barrica y el marsala italiano.

Quesos
El mundo de los quesos es casi tan amplio como el de los vinos, pero en términos generales, puede asignarse a los quesos tiernos y grasos los vinos blancos con cuerpo o bien secos ligeros, e incluso algo dulce que sea suave, ya que aportará un agradable contraste. Para los quesos azules, potentes de aroma y sabor, lo mejor es escoger tintos de tono ligero pero afrutado, o bien tintos medios, es decir variedades potentes, pero sin barrica. Los quesos curados y muy curados aceptan, en cambio, los tintos potentes y maduros, pasados por barrica.

Ensaladas
Para las ensaladas son buenos tanto el rosado como el blanco seco con aroma frutal, pero no los vinos con toque dulce. Puede funcionar un blanco con un poco de acidez, que acompañe por su frescor.

Alcachofas y espárragos
Las alcachofas y espárragos son alimentos difíciles de maridar, ya que su intenso sabor consigue desvirtuar el sabor del vino, llegando, incluso, a mostrar sabores metálicos que son muy desagradables. Por ello, la recomendación para estos alimentos son vinos con sabores frutales y suaves, pero con gran intensidad aromática.

Vinagretas
El vinagre se elabora con vino, pero su sabor es mucho más intenso que el de cualquier vino, por eso el sabor del vinagre aparece por encima del sabor del vino. Para evitar esto se recomiendan vinos blancos o rosados que posean un sabor muy intenso o que hayan criado en barrica.

Frutos secos
Algunos frutos secos, como los pistachos, las avellanas y las castañas, sobre todo cuando están tostados, son muy difíciles de maridar con vino, ya que su sabor recuerda a los aromas del corcho y hace que la experiencia del maridaje sea defectuosa. Este tipo de alimentos pueden sustituirse por otros frutos secos como las nueces o las almendras, o maridarlos con vinos blancos o tintos sin madera.

Ahumados
Los aromas a humos son frecuentemente los peores amigos del vino y, además son muy difíciles de solucionar. Para intentar hacer el mejor maridaje con este tipo de alimentos, lo mejor es elegir un vino blanco muy afrutado.

Menta
Los alimentos tan aromáticos como la menta terminan por eclipsar los aromas y sabores del vino, por lo que lo ideal para maridar sabores de este estilo son vino dulces o con una acidez marcada.

Picantes
Los alimentos picantes potencian los sabores a taninos y alcohol, por este motivo no es un buen alimento para maridar con vino, ya que hace que su sabor sea agresivo y nada agradable al paladar. Además, el vino en lugar de saciar el picor, lo potencia y generará una experiencia gastronómica desastrosa. Para evitar esto, tendremos que buscar un vino dulce o con pocos grados de alcohol.

Paellas y arroces
Blancos ligeros y secos, con aromas frutales, pero no demasiado dulces. Otra opción es usar tintos ligeros de grado bajo, pero con aromas y algún penedés.

Mariscos
El marisco posee gran variedad de sabores, desde el cuerpo a la cabeza, y tiene puntos tanto fuertes como suaves. Los vinos blancos casan en general a la perfección con el marisco, incluso los dulces y florales como el albariño, secos y ácidos hasta otros untuosos y pasados por barrica. Los rosados, también son una buena opción con el marisco.

Carnes blancas
El pollo o pavo asado o a la plancha maridan bien con vinos blancos secos pero no ácidos. En el caso de guisos con salsas los blancos ligeros o medios, jóvenes, pero de variedades potentes.

Carnes frías
Para un carpaccio, un roastbeef, o incluso embutidos variados, funcionan bien un blanco seco, así como tintos ligeros. También pueden maridar muy bien los rosados, pero conviene evitar los tintos potentes ya que pueden enmascarar el sabor de la carne.

Pescados blancos
Los pescados blancos y a la plancha casan muy bien con los blancos secos ácidos, pero también con los de tonos más dulces como el albariño. También los rosados tienen cabida en estos casos e incluso algún tinto de tonos muy suaves, solo si el pescado va en guiso.

Pescados grasos
Pescados como el atún, la caballa, el salmón o la trucha, maridan muy bien con vinos blancos mediterráneos, o bien con vinos tintos ligeros: rioja joven o ribera, pero que no tengan un cuerpo excesivo.

Legumbres
Las legumbres son alimentos deliciosos y saludables, además de un gran maridaje para el vino tinto. La elección del tipo de tinto dependerá de la intensidad del plato en cuestión. Si es un guiso suave con verduras, se escoge un tinto joven; si por el contrario es un guiso intenso, con carnes y embutidos, se puede optar por crianzas y reservas.

Carnes rojas
El terreno de los tintos de variedades de uvas poderosas con sabor muy potente. Vinos curtidos y maduros como los riojas y riberas, partiendo desde los crianza hasta los gran reserva, pues todos casan perfectamente con una buena carne roja.

Postres dulces
Para disfrutar de un momento dulce se elige un vino también dulce: el moscatel, la mistela o la malvasía, pasando por un riesling alemán de grado, un sauternes francés o un tokaji húngaro. Un oporto o un madeira, ambos jóvenes, también resultan aptos en este caso. Pero la clave del maridaje perfecto está en la paridad entre la cantidad de azúcar del postre y del vino.

Chocolates y postres de cacao o café: El chocolate y el vino tinto realizan un gran maridaje. El amargor de los chocolates más negros potencia el sabor de vinos elaborados con la variedad de uva Cabernet Sauvignon, Tempranillo o Merlot (vinos con toques a frutos rojos pasificados). El chocolate, al igual que el vino contiene taninos, por lo que conviene elegir un vino pobre en taninos, ya que destruiría totalmente la combinación del chocolate. Los vinos con toques dulces son ideales para maridar con chocolate. Pero existen muchos tipos de chocolate, para maridar todos ellos se puede relacionar el color del vino con el color del chocolate.

Las compotas de frutas también maridan bien con los tintos con crianza, mientras que la acidez de las ensaladas de frutas puede combinar perfectamente con la frescura de blancos bien fríos.

Las cremas y tartas pueden acompañarse con vinos espumosos secos o incluso vinos tintos jóvenes para conseguir limpiar y refrescar el paladar y evitar que el postre empalague.

Helados cremosos combinan bien los vinos más dulces (por ejemplo, los elaborados con la uva monastrell) o con los espumosos semisecos.

Las frutas dulces (albaricoques, melocotones, plátanos…) se pueden combinar con vinos elaborados con la variedad de uva moscatel.

Frutas cítricas (piña, frambuesas, naranjas) podremos beber vinos elaborados con uva Sauvignon blanc o verdejo.

Tipos de maridaje:
En el maridaje se unen diferentes elementos, el primero de estos es conocer bien el plato que tenemos en frente y preguntarnos si queremos resaltar el sabor de la comida o si queremos que la combinación desemboque en la creación de nuevas sensaciones, de esta decisión depende el tipo de maridaje a usar.

Maridaje tradicional: El vals
El maridaje tradicional es ese que une vino y comida a través de sus similitudes, es decir, si en el plato predomina el sabor a especias el vino que armoniza mejor es el que también las contiene, así se resaltará más los sabores ya existentes. Este tipo de maridaje tiene ciertas reglas básicas que vienen de la cocina francesa:

-El vino blanco acompaña al pescado y las carnes blancas.
-El champagne va con las ostras y el caviar.
-Los vinos dulces casan perfecto con los postres.
-Los vinos tintos con las carnes rojas.

Pero como dicen, cada regla tiene su excepción, incluso en el maridaje tradicional, es por eso que si el pescado es graso podría combinar mejor un vino rosado o un tinto, por ejemplo. Además, este tipo de maridaje deja fuera comidas como la mexicana pues las considera difíciles de maridar.

Maridaje contemporáneo: La salsa
La armonía total de este mundo está formada por una natural aglomeración de discordancias
Séneca
El maridaje contemporáneo abre la puerta a la experimentación, los Vinos del Nuevo Mundo se han quitado el corbatín, han lanzado el frac por la borda y le han dicho sí a todo tipo de comidas. Este maridaje invita a atrevernos, combinando platos y vinos por contraste, es decir, la unión de dos sabores diferentes que a su vez armonizan, por ejemplo, si deseo acompañar queso salado, un vino dulce será el casado perfecto, encargándose de crear un sabor completamente nuevo y diferente. Sin embargo, es importante tener en cuenta que como en el baile, la libertad va más allá de combinar por combinar, pues no todos los sabores armonizan con cualquier vino ni todos los vinos son para todos los platos. Así como la gastronomía evoluciona, su eterno amante, el vino, también lo hace, caminando de la mano para crear mejores experiencias con nuevos sabores, texturas, aromas y combinaciones.

Maridaje regional: Merengue
A este tipo de maridaje lo podemos comparar con el merengue, porque es el paso que todos podemos aprender a bailar, el maridaje más básico de todos. Normalmente los vinos de una región armonizan con su gastronomía, es decir, tienen en cuenta las características de esta para su elaboración, ¿Qué combina mejor con la comida propia de una región que el vino que se produce en este mismo lugar?: La pizza va con vino italiano, como un lambrusco; la paella casa perfecto con la sangría, trago de origen español.

El vino y la comida mexicana: El Jarabe
Es importante hacer énfasis que a veces las personas toman al maridaje como un concepto muy protocolario o piensan que se requiere consumir elementos conocidos como tipo gourmet para poder hacer maridajes, y eso no es realmente necesario.

En la comida mexicana, la unión se complica, debido a la multiplicidad de sabores que pueden existir en un sólo plato. Sin dejar de lado el toque picante de nuestra gastronomía que, si no se acompaña con un bebestible adecuado, no consigue el mismo efecto en el paladar de los comensales.

Se consume mucho picante y en pequeñas dosis le da exotismo al platillo, pero en grandes cantidades entume el paladar y lo deja insensible en lo sensorial, haciendo que el vino no sepa igual. Sólo los vinos tintos muy estructurados y complejos en aromas aguantan la carga de picante del plato.

La Asociación Nacional de Vinicultores en su sitio oficial sugiere:

Viognier: caldos de camarón, pollo, pescado, sopa de fideo, sopa de lima, picadillo con chícharos, empanadas de cazón, “vuelve a la vida”.
Chasselas: cochinita pibil, ancas de rana, hueva guisada.
Sauvignon Blanc: pozole, picadas veracruzanas, quesadillas, arroz blanco, sopa azteca, caldo tlalpeño, crema de hongo, pavo relleno, hueva guisada, “vuelve a la vida”, huevos a la mexicana.
Chardonnay: pozole, enfrijoladas, quesadillas, tamal de elote. Volovanes de mariscos, sopa azteca, crema de hongos, barbacoa, mole poblano, pavo relleno, pescado empapelado, hueva guisada, “vuelve a la vida”.
Chenin Blanc: chilaquiles verdes, chilaquiles al horno, huevos rancheros.
Semillon: picadas veracruzanas.
Riesling: chilaquiles verdes, sopa de lima, pámpano a la campechana.
Colombard: chilaquiles al horno.
Tempranillo: enfrijoladas, calamares en su tinta, ensalada de coditos, bistec encebollado.
Pinot Noir: panuchos veracruzanos, lomo de cerdo con ciruelas.
Nebbiolo: chiles rellenos, panuchos veracruzanos, quesadillas, tinga de pollo, pescado a la veracruzana.
Merlot: Enchiladas rojas, quesadillas, lomo de cerdo con ciruelas, pescado a la veracruzana, calabacitas mexicanas.
Cabernet Sauvignon: pambazos, enchiladas rojas, quesadillas, barbacoa, albóndigas de res, cabrito, filete a la tampiqueña, milanesas de ternera, mole poblano, venado asado, calamares en su tinta, pescado a la veracruzana, romeritos.
Barbera: chiles rellenos, pambazos, cabrito, filete a la tampiqueña.
Cabernet Franc: machaca de Monterrey, filete a la tampiqueña.
Zinfandel: machaca de Monterrey, ensalada suprema de pollo.
Syrah: lomo de cerdo con ciruelas.
Malbec: enchiladas de pipián, panuchos veracruzanos, machaca de Monterrey.
Petit Syrah: enchiladas de pipián.
Petit Verdot: cabrito.
Ruby Cabernet: cabrito.
Vino Espumoso: pozole, chiles rellenos, enfrijoladas, quesadillas, tamal de elote, volovanes de mariscos, sopa de lima, crema de hongos, barbacoa, mole poblano, pavo relleno, pejelagarto en chirmol, chilpachole de jaiba, hueva guisada, “vuelve a la vida”, huevos a la mexicana.

 

 

 

Recetas

Crema de nuez



Ingredientes por ración

150 grs nuez de castilla pelada (quitar cascarita interna)
1/4 de cebolla picada
1/2 diente ajo pequeño picado
50 grs chocolate blanco
15 grs chocolate amargo
15 ml jerez
1/2 taza crema acida
1 taza y media de leche
Aceite de oliva
Sal y pimienta

Preparación
Poner el aceite al fuego y sofreír el ajo, y la cebolla, agregar la nuez y sofreír hasta que ablande un poco agregar el licor y dejar que se consuma
Separar tres cuartas partes de la mezcla y licuar con la leche y la crema. Agregar el chocolate blanco fundido a baño María con un poco del oscuro con la licuadora en movimiento en forma de hilo hasta que se integre bien. Una vez integrado se devuelve a la cacerola con la parte que se reservó y se le agrega sal y pimienta. Ya listo, se coloca en un tazón y se adorna con chocolate oscuro rayado para decorar.

 

Risotto de zapallo



Ingredientes

300gr de arroz
750gr de zapallo (calabaza)
1 cebolla mediana
250ml de vino blanco
1 litro 300ml de caldo de verduras
1 puñado de pistachos
manteca
Sal y pimienta

Preparación
En una sartén saltear los pistachos y reservar
Picar la cebolla y saltear junto con el zapallo cortado en cubos.
Mientras se cocinan la cebolla y el zapallo, hervir agua para hacer el caldo.
En una cacerola, derretir un poco de manteca y agregar el arroz. Cocinarlo a fuego bajo hasta que quede traslucido. Agregar el vino y remover hasta que quede totalmente absorbido. Ir agregando caldo bien caliente a cucharones. Remover el arroz constantemente para que no se pegue ni se queme. Una vez que el arroz quedó tierno por fuera pero todavía ligeramente crocante por dentro, mezclar la verdura delicadamente al risotto. Salpimentar al gusto. Servir en los platos agregando un poco de pistachos.

 

Pechugas a la lima



Ingredientes

Conserva de lima:
- 6 limas,
- 1 l de vino blanco,
- 1 l de vinagre de vino blanco,
- 5 hojas de laurel,
- ½ cucharada de romero,
- 1 cucharada de pimienta en grano,
- 1 /2 cucharada de jengibre picado,
- 1 l de aceite, sal.
Marinada de pollo:
- pechugas de pollo,
- ½ taza de aceite,
- ½ taza de salsa de soja,
- 2 cucharadas de mostaza en polvo,
- 1 cucharada de pimienta negra molida,
- 1/3 de taza de vinagre de vino blanco,
- 3 cucharadas de laurel,
- ½ taza de jugo de limón, sal,
- 2 cucharadas de alcaparras

Preparación
Conserva de lima: colocar en una cacerola a fuego medio el vino y el vinagre hasta que rompa el hervor. Agregar las limas cortadas en cuartos y cocinar 5 minutos. Apagar el fuego y dejar reposar. Colar las limas y dejar reposar ½ hora para que pierdan humedad. Conservar en un frasco esterilizado. Agregar aceite, laurel, romero, pimienta, jengibre y sal.
Marinada de pollo: mezclar aceite, salsa de soja, vinagre, jugo de limón, mostaza en polvo, pimienta, coriandro y laurel. Agregar pechugas de pollo y dejar marinar unas horas. Asar al grill las pechugas marinadas al punto que deseen. Salpimentar y servir sobre la conserva de lima y colocar alcaparras fritas encima.

 

Pinchos de carne con salsa de vino tinto



Ingredientes

Vino tinto
Carne
Cebolla
Aceite de oliva
Tomillo
Maicena
Agua
Sal
Pimienta

Preparación
Cortar la carne en tiras gruesas y colocarla en los palitos de brocheta, previamente humedecidos, reservar.
Picar la cebolla en trozos pequeños. Saltear con sal y pimienta en un sartén a fuego moderado con aceite de oliva hasta que la cebolla dore. Agregar el tomillo y continuar revolviendo. Agregar el vino tinto y dejar que hierva a fuego bajo por 5 o 10 minutos. Pasar la salsa por un colador fino para quitar la cebolla y el tomillo. Disolver un poco de maicena con agua y agregarla a la salsa. Revolver hasta lograr la consistencia deseada. Reservar.
Colocar un poco de aceite sobre otra sartén y saltear la carne agregando sal a gusto. Cuando los pinchos estén cocidos, colocarlos en los platos y bañarlos con la salsa previamente calentada y listo.

 

Filetes de carne con salsa de hongos y vino tinto



Ingredientes

4 filetes de carne.
1/2 taza de mantequilla.
1/2 kilo de hongos.
4 dientes de ajo.
3 cebolletas.
1 y 1/2 taza de vino tinto.
Sal y pimienta al gusto.
Perejil.

Preparación
Cortar los hongos en rebanadas y los dientes de ajo y las cebolletas en trozos muy pequeños.
Derretir la mantequilla en un sartén bien caliente y cocinar allí los vegetales a fuego medio. Cuando todo se vea bien cocido y suave añadir el vino tinto, bajar el fuego y dejar cocinar hasta que el líquido reduzca a la mitad. Añadir el perejil picado, la sal y pimienta. Reservar la salsa, y en el mismo sartén, cocinar los filetes hasta el término que se deseen.
Servir la carne bañada con la salsa.

 

Peras escalfadas en vino tinto



Ingredientes

6 peras peladas y rebanadas
1 1/2 tazas de vino tinto
3/4 tazas de azúcar granulada
2 cucharadas de jugo de limón
2 cucharadas de vainilla
2 cucharaditas de canela

Preparación
Combinar todos los ingredientes (excepto las peras) y dejar hervir. Agregar las peras y dejar cocer 15 minutos, girar las peras y cocinar 10 minutos más. Retirar de la estufa y dejar que enfríe. Decorar con crema chantilly, una astilla de canela y anís estrellado, Se puede agregar una hoja de yerbabuena o menta para aromatizar la receta y disfrutar un sabor más concentrado.

Naranjas en almíbar con brandy



Ingredientes

4 naranjas
5 cucharadas de vino blanco seco
200 grs de azúcar
2 vasos de agua
5 cucharadas de brandy
1 limón
4 clavos de olor

Preparación
Pelar las naranjas, es muy importante no dejar nada de piel blanca, ya que esa parte amarga. Dejarlas enteras, separando un poco los gajos para que entre mejor el líquido.
Poner el azúcar en un cazo con agua para almíbar a fuego lento.
Mezclar el vino con una cuchara de agua e incorporarlo al almíbar. Añadir el brandy, los clavos de olor y un poco de jugo de limón para darle brillo. Agregar una juliana de corteza de limón o naranja y confitar a fuego lento. Colocar las naranjas dentro del cazo y dejar cocinar media hora. Dejar enfriar.

Bombones al Brandy



Ingredientes

100 grs de almendras
5 cucharadas de leche condensada
50 grs de azúcar
30 cerezas
1/2 taza de brandy
150 grs de chocolate de leche, rallado
1 cucharada de manteca de caco
8 almendras peladas tostadas y cortadas en tiras
30 capacillos de colores

Preparación
En un bol se mezcla la almendra con la leche condensada y el azúcar. Se hacen bolitas para rellenar con una cereza, previamente macerada en el brandy.
Aparte derretir a baño maría el chocolate y la manteca de cacao. Retirar del fuego y sumergir cada bombón prendido con un palillo. Dejar enfriar sobre una rejilla y adornar con almendra.
Refrigerar hasta que endurezcan.

Fuentes consultadas:
vix.com
lossaboresdemexico.com
revistasexcelencias.com
natureduca.com
acenologia.com
devinosyvides.com.ar
agroes.es
catadelvino.com
vinetur.com
gourmetdemexico.com.mx
caldaria.es
eleconomista.es
abc.es
vinetur.com
estudiahosteleria.com
cocinayvino.com
directoalpaladar.com
vinoloa.com
zonadiet.com

 





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