Algo para ver en TV

Canal 22 - Señal 22.1

Un plan perfecto

domingos 17:00 - 18:00 hrs.
Dirección: José Luis Velázquez
Reparto: Teresa Bacca
Guion: Antonio Jiménez Cuadri y Manuel Melero
Año: 2017
Duración 45 min.
País: España
Productora: Canal Sur Radio y televisión
Género: Documental. Gastronomía. Viajes
España ofrece un sinfín de propuestas turísticas, desde miradores y museos hasta caminatas por parques centrales, sin embargo, Un plan perfecto radica en su variada gastronomía. Es una itinerante propuesta gastronómica a través de las ocho provincias andaluzas que establecerá un equilibrio entre la gastronomía típica y ancestral, la ecléctica y la más innovadora, este proyecto consta de ocho episodios.
Capítulo 1: Málaga
Capítulo 2:  Cádiz
Capítulo 3: Jaén
Capítulo 4: Córdoba
Capítulo 5: Almería
Capítulo 6: Granada
Capítulo 7: Huelva
Capítulo 8: Sevilla

 

 

NETFLIX

Descubriendo Nunca Jamás
Finding Neverland

Dirección: Marc Forster
Reparto: Johnny Depp,  Kate Winslet,  Freddie Highmore,  Julie Christie,  Radha Mitchell, Dustin Hoffman,  Joe Prospero,  Nick Roud,  Luke Spill,  Ian Hart,  Kelly Macdonald, Mackenzie Crook,  Eileen Essell,  Angus Barnett,  Oliver Fox,  Toby Jones, Kate Maberly,  Tim Potter
Guion: David Magee (Obra: Allan Knee)
Música: Jan Kaczmarek
Fotografía: Roberto Schaefer
Productora: Miramax Films
Año: 2004
Duración: 101 min.
País: Estados Unidos Estados Unidos
Género: Drama | Biográfico. Literatura. Teatro. Años 1900 (circa)
Historia basada en la vida de James Barrie, el autor de "Peter Pan". Ambientada en Londres, en 1904, muestra el proceso que dio lugar a la creación de Peter Pan: desde que a Barrie se le ocurrió la idea hasta el estreno de la obra en el teatro Duke de Nueva York, en una noche en la que no sólo cambió su vida, sino la de todos los que estaban con él.

El poder de los sueños
La historia de las aventuras de Peter Pan en su país de Nunca Jamás es considerada una de las cumbres de la imaginación humana; su idílica visión de la infancia perdida, de sus deseos y quimeras, junto con la huida de la responsabilidad que exige la madurez, son ideas vertebrales de una obra inmortal, considerada un hito de la literatura moderna. Cómo surgió este mundo, qué lo desencadenó, qué pensaba y sentía el escritor J.M. Barrie y, en fin, todo lo que rodeó su proceso creativo es el tema de esta sensible película dirigida por Marc Forster con exquisito refinamiento.

La película comienza con un Barrie en horas bajas. Sus obras teatrales le han dado renombre y han obtenido un considerable éxito en los círculos pudientes de la Inglaterra del incipiente siglo XX, pero lleva tiempo sin inspiración y su alma se está anquilosando: necesita algo nuevo. Un día soleado, mientras se encuentra en los jardines de Kensington, halla por casualidad lo que buscaba. Se trata de la familia Llewelyn Davies: cuatro niños revoltosos y su madre, una viuda guapa y joven. James se hace amigo de ellos. Durante meses, los chavales se divierten con sus ocurrencias, sus trucos de magia, sus imaginativos juegos, y Barrie aprende a quererlos, a disfrutar de su compañía, al tiempo que algo comienza a fraguarse en su imaginación. Con el tiempo, su íntima relación con los Llewelyn Davies agudizará su crisis matrimonial y provocará habladurías, pero también fructificará en una obra inolvidable que remite a la infancia e invita a los adultos a creer de nuevo en los sueños.

Forster (Monster's Ball) adapta la obra teatral “El hombre que era Peter Pan”, escrita por Allan Knee, y es sorprendente el ingenioso modo de plasmarla en imágenes. Los planos desprenden una belleza melancólica enorme, acentuada por una ambientación muy natural, gran variedad de estampas idílicas y una cálida y preciosa luminosidad. Johnny Depp, nominado al Oscar, compone un Barrie comedido y realista, pero todo el reparto está fantástico, especialmente Kate Winslet y el pequeño y expresivo Freddie Highmore. Aunque exquisita en su aspecto formal y con una deliberada y notable carga de emotividad, la película no es, sin embargo, un simple cuento de hadas: hay drama serio, conflictos afectivos profundos, una egoísta y condescendiente ruptura matrimonial, dolor y lágrimas. Es decir, mucha dosis de realidad.

Destacan en la película los momentos en que los personajes superan la realidad y viven sus juegos y aventuras legendarias con una imaginación desbordante. El montaje adquiere un gran protagonismo en estas escenas, donde además se hace hincapié en la irrealidad de las imágenes oníricas. “Nuestro objetivo era mostrar cómo se ve la vida a través de los ojos de un imaginativo escritor que no está del todo entre nosotros, sino ¡en alguna parte de su imaginación!", explica, Kevin Tod Haug, diseñador de los efectos especiales.

La película ofrece luces acerca del genio creativo, de la necesidad de recuperar la infancia, y de afrontar a su vez el inexorable paso del tiempo. El guionista David Magee explica a este respecto: “El propósito de mi historia es hablar de lo que significa madurar y hacerse responsable de las personas que te rodean (…). Mi primer hijo estaba a punto de nacer cuando empecé a trabajar en el guion y mi padre estaba a punto de morir tras una ardua batalla contra el cáncer, así que dedicaba mucho tiempo a pensar en lo que significa madurar y tomar conciencia de que el tiempo vuela. En mi opinión, la historia trata sobre un hombre que por fin empieza a hacer frente a los problemas de su propia vida".

 

 

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The Browning Version
La versión Browning

Dirección: Mike Figgis
Reparto: Albert Finney, Greta Scacchi, Matthew Modine, Julian Sands, Ben Silverstone, Michael Gambon, Jim Sturgess, Maryam d'Abo, Joseph Beattie, Mark Bolton, David Lever, Bruce Myers, Dinah Stabb, Jeff Nuttall
Guion: Ronald Harwood (Teatro: Terence Rattigan)
Música: Mark Isham
Fotografía: Jean-François Robin
Año: 1994
Duración: 97 min.
País: Reino Unido
Productora: Paramount Pictures
Género: Drama | Remake. Colegios & Universidad. Enseñanza
Película singular, cuyo camino puede facilitar El club de los poetas muertos. De nuevo un film insiste en el valor de la educación, en la capacidad del hombre para apreciar la belleza de las cosas. Nunca se hará bastante ante determinadas reformas escolares, que convierten a los alumnos que las sufren en poco menos que en "peleles", incapaces de pensar por sí mismos. Mike Figgis dirige y pone al día con gran acierto esta adaptación de la obra teatral de Terence Rattigan, llevada ya a la pantalla en 1951 por Anthony Asquith.

Andrew Crocker-Harris (Albert Finney) es profesor de lenguas clásicas en la Abbey School, un internado para chicos de Oxford, obligado a jubilarse antes de tiempo so pretextos de salud. Con el fin de curso se desvelarán los hilos que han ido tejiendo el fracaso vital del profesor. Se casó con Laura (Greta Scacchi), una mujer a la que quería. Pero ambos son muy distintos y se han distanciado. Ahora ella le es infiel. Estaba ilusionado con su vocación docente, durante más de dos décadas ha intentado, sin demasiado éxito, inculcar en sus alumnos la sensibilidad para valorar a los clásicos. Además, sus alumnos le tienen pavor: su estado de ánimo oscila entre la rigidez y el abatimiento que le produce saber que su rector le ha puesto el mote de "El Himmler del quinto curso". Pero Taplow (Ben Silverstone), que tiene con él clases particulares, le hará cambiar.

Es éste un film de detalles que no sobran, y que funcionan muy bien en contraste unos con otros. La ambientación es magnífica, el tono casi siempre elegante. Y los numerosos personajes secundarios sirven a la historia: la mujer, que arrastra una vida frustrada; el simpático profesor de ciencias, que sin embargo engaña a Andrew y a Laura; un rector incapaz de conocer a profesores y alumnos; el sustituto de Andrew, nervioso ante la perspectiva de enfrentarse a los alumnos en las aulas; y el joven Taplow, un chaval muy normal con un corazón de oro. Albert Finney hace del profesor una interpretación magistral. Hay muchos matices en la descripción de su personalidad. Severo, con dotes para la enseñanza, amante de su especialidad y de la cultura, incapaz de rebelarse cuando sus superiores le pisotean.

La versión Browning rezuma una amargura sutil. Al principio es imperceptible y no involucra al espectador, pero poco a poco le envuelve por completo, al percibirse lo que ha sido la vida del profesor. El engranaje narrativo es perfecto y prepara el camino a secuencias conmovedoras, capaces de mostrar lo mejor y lo peor del ser humano, y que hacen evolucionar positivamente a todos los personajes.

Quizá lo que más sorprende del film es su defensa apasionada del latín y el griego en la enseñanza. La hace de un modo inteligente, mostrando la satisfacción que supone comunicar, en uno de cada cien casos, una sabiduría y un gozo por la belleza que hasta entonces se disfrutaban en solitario. La satisfacción es mayor si se consigue con un muchacho que tiene pensado estudiar ciencias el próximo curso. El paralelismo entre la infidelidad que sufren el protagonista del "Agamenón" de Eurípides y el profesor no es sólo un recurso más o menos hábil. Es una demostración del alcance universal de la obra del dramaturgo griego. No se critica el valor de las ciencias experimentales, o la popularidad del deporte –hay un profesor jugador de criquet que es el ídolo de los alumnos–. Se trata de recordar algo que hasta hace poco nadie ponía en tela de juicio: que sin humanidades no hay civilización que merezca ese nombre.

Fuentes consultadas:
Imdb.com
Netflix.net
Amazon Prime
Filmaffinity.com
De cine21.com
mexicoescultura.com

 





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