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El parlamento europeo ante la clonación terapéutica

 

ESTRASBURGO, 7 sep (ZENIT.org) .- El Parlamento de Europa aprobó hoy un documento presentado por diferentes fuerzas políticas, entre las que destacan el Partido Popular Europeo y los Verdes, en el que se toma posición contra la clonación terapéutica e invita al Gobierno de Londres a revisar su posición en materia de clonación de embriones humanos. La resolución de Estrasburgo pide a los gobiernos de la Unión Europea «introducir normas vinculantes que prohíban todas las formas de investigación sobre cualquier tipo de clonación humana en su territorio, y prevean sanciones penales para toda violación».

El documento del Europarlamento, que tiene valor político y moral, pero no legislativo, afirma que la clonación terapéutica «que implica la creación de embriones humanos exclusivamente con fines de investigación plantea un profundo dilema ético, representa un paso sin regreso en lo que se refiere a las normas de la investigación».

Asimismo, pide a la Comisión Europea que vigile que ningún centro de investigación que realice estas prácticas se beneficie de las ayudas del Quinto Programa Marco comunitario de investigación.

Siete votos de diferencia
La propuesta ha sido aprobada por tan sólo siete votos. El hemiciclo de Estrasburgo adoptó la resolución, presentada por el grupo Popular Europeo (PPE) , el grupo Verde y otros diputados de grupos conservadores, por 237 votos a favor, 230 en contra y 43 abstenciones. Uno de los elementos más interesantes es que se abstuvieron ocho parlamentarios socialistas.

Una alianza inédita
La mayoría del grupo socialista y el grupo liberal --segundo y tercero con mayor número de diputados-- votaron en contra del texto porque exige al gobierno británico, que preside el laborista Tony Blair, que «modifique su intención» de autorizar la clonación de embriones humanos con fines terapéuticos.

Los eurodiputados consideran que existen «otros métodos» para curar enfermedades graves distintos a la clonación de embriones humanos. Por ello, solicitan que la Unión Europea promueva en la ONU «una prohibición universal y específica de la clonación de seres humanos en todas las etapas de su desarrollo».

Por el contrario, pide que financie proyectos que busquen terapias para curar enfermedades graves sin usar embriones humanos.

El resultado de la votación puso de manifiesto la profunda división que produce este asunto en la Eurocámara después de la polémica generada por el anuncio de Tony Blair de que el gobierno británico está dispuesto a autorizar la clonación de embriones humanos con fines terapéuticos.

La inédita alianza de populares, conservadores y ecologistas provocó que se aprobara la propuesta de resolución más contraria a este tipo de investigaciones, pues consideran que es muy difícil distinguir entre la clonación con fines terapéuticos y la que tiene fines reproductivos.

«Ha vencido el sentido común», sentenció tras la votación el portavoz del grupo Verde, el belga Paul Lannoye.

¿Se creará una comisión especial?
La resolución evita pronunciarse sobre la propuesta de crear en el seno del Parlamento Europeo una comisión temporal que estudie los aspectos éticos y legales de la clonación de embriones humanos, pero prácticamente entierra la posibilidad de que pueda constituirse dicho comité.

Si se decide la creación de esa comisión, señala la resolución, «deberá tenerse en cuenta, como punto de partida, el punto de vista expresado en las resoluciones aprobadas por esta cámara» y estudiar solamente «aspectos sobre los que el Parlamento Europeo no se haya pronunciado claramente».
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«TRAS LA RESOLUCION EUROPEA, INGLATERRA DEBERIA VOLVER ATRAS»
Entrevista con Gonzalo Herraz, experto en Bioética

ROMA, 8 sep (ZENIT.org-AVVENIRE) .- La noticia de la resolución del Parlamento Europeo contra la clonación humana tiene inmediata repercusión.

El profesor Gonzalo Herranz, director del Departamento de Bioética de la Universidad de Navarra se muestra satisfecho. Y explica el motivo: «Mi día más hermoso --aunque yo no lo podía festejar todavía-- fue el primero, cuando comenzó mi vida, en un embrión. Quien no respeta la vida que nace es como si no respetase tampoco la mía».

-¿Cómo juzga la decisión del Parlamento Europeo?

-Es un gesto lleno de sabiduría ética. De aquella amplitud de miras típica de la función de los parlamentos, que tienen la tarea de hacer oír la voz del pueblo. La Declaración de Helsinki de la Asociación Médica Mundial recuerda a todos que nunca los intereses de la ciencia pueden prevalecer sobre los intereses del individuo.

-La eliminación del texto de algún principio más riguroso sobre la dignidad del nascituro, ¿no reduce el alcance del resultado?

-Las decisiones políticas no son nunca perfectamente conformes al ideal. El arte político enseña que se debe ceder algo para salvar lo esencial.

-¿Cuáles son los aspectos que podrían ahora dar verdadera eficacia a esta resolución? ¿Las sanciones penales, el recorte a la financiación?

-Las sanciones están ya en las legislaciones francesa, alemana y española. Para ellos no es una novedad.

-¿A qué modelo en cambio debería mirar quien, como Italia, no ha legislado todavía?

-Pienso que al de Francia, que indica el respeto de la vida y del cuerpo humano, si bien la polémica ha llegado también hasta ese país. Pero también Inglaterra puede volver atrás: la ley ha sido enviada a la Autoridad británica sobre la fertilidad y la embriología humana, que tiene un poder prácticamente absoluto para decidir.

-Se habla incluso de recortes a la financiación.

-Estando atentos sin embargo a lo que ha sucedido en Estados Unidos donde, para esquivar la prohibición, los institutos públicos compran las células estaminales obtenidas de los embriones, así no se ensucian las manos...

-Es importante haber parado el proyecto de separar la clonación reproductiva de la terapéutica...

-Es un aspecto central. Cuando fue clonada la oveja Dolly, se estuvo de acuerdo en que la clonación no debía extenderse al hombre. El primero en decir que podía tener grandes resultados para la investigación fue Lord Wilson en Inglaterra. Luego la idea se ha abierto camino...

-Ahora se dirá que se quiere frenar a la ciencia...

-Hay muchos caminos a seguir. Están las células estaminales presentes en la placenta, en el cordón umbilical, pero también en otros tejidos. Se deben continuar las investigaciones sobre las células madre presentes en la sangre, en la médula ósea. Podrían ser reconstituidos tejidos celulares perdidos, del cutis, del hígado, incluso del cerebro. Quien logre patentar este descubrimiento será multimillonario. Y en 6 u 8 años se puede llegar.

-Habiendo campos aceptables ¿por qué se quiere clonar embriones?

-Para hacerlo antes, porque con los que «sobran» no hace falta ni siquiera el permiso de los progenitores.

-¿El freno de Estrasburgo a la investigación tipo «bricolaje» será eficaz?

-Espero que sí. También los nazis usaban a los prisioneros de guerra para estudiar la muerte por aterimiento. Según ellos, no era sadismo, el objetivo era salvar la vida a los pilotos que caían en el mar. Pero ¿se puede contar con la muerte de un individuo para el progreso de la ciencia? Esta decisión provocará muchas reacciones contrapuestas en la comunidad científica. Pero es un freno útil para reflexionar sobre el camino que se estaba tomando. La gente es más consciente de la repugnancia ante la investigación con embriones. Y el mundo político lo ha comprendido.

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