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Con alcohol y sin ley
Joan Carles March Y María Ángeles Prieto

Desde el martes 20 de febrero, estamos con alcohol y sin ley. Ese día empezó la mañana con evidencias claras de que el alcohol daña el cerebro adolescente, en un entorno en el que padres y madres destacan su posición favorable a prohibir la venta de cualquier tipo de bebida alcohólica a menores de 18 años en cualquier lugar. A media tarde, el Ministerio de Sanidad y Consumo interrumpe la tramitación del proyecto de ley para prevenir el consumo de alcohol entre menores. Y ya por la noche, se cierra el día con una fiesta de cumpleaños en Los Serrano con jóvenes bebiendo alcohol... Cuántas contradicciones en un solo día.

El vino lleva alcohol, más que la cerveza y menos que el whisky, pero todo es alcohol, y lo que cuenta es el total ingerido

Existen, sin embargo, evidencias científicas muy claras:
1. El 65,6% de los menores entre 14 y 18 años bebe alcohol en España, según la encuesta nacional de salud. La edad de inicio en el consumo está en 13,7 años.
2. La última encuesta sobre alcohol y drogas en España pone de manifiesto que el 30,9% de jóvenes entre 15 y 34 años ha sufrido episodios de embriaguez. Alrededor de 700.000 adolescentes se emborrachan cada mes.

3. El alcohol provoca daños en el cerebro en desarrollo de los adolescentes. Las personas que tienen un gran consumo de alcohol a una edad temprana corren peligro de convertirse en alcohólicas, ya que un 47% de quienes comienzan a beber alcohol antes de los 14 años desarrolla una dependencia en algún momento de su vida. El consumo excesivo del alcohol en la adolescencia entraña consecuencias cognitivas a largo plazo y un trastorno en algunas zonas del cerebro esenciales para el autocontrol, la motivación y la fijación de metas.

Pero los y las adolescentes consideran el consumo de alcohol como una práctica "normal" y bien vista, asociada a hacerse mayor, integrarse en el grupo de iguales, y conseguir éxito social y sexual. Lo interpretan como un elemento distintivo de madurez, necesario para su integración social. No lo perciben como un riesgo para su salud. La práctica de beber está ligada a una de las principales actividades de ocio de muchos adolescentes: salir los fines de semana.

Asimismo, los padres y madres expresan preocupación y temor al ver que los adolescentes empiezan a beber alcohol cada vez más pronto, en medio de un consumismo sin freno.

Analizando todo ello, es evidente que el alcoholismo es un problema sanitario y social que hay que combatir con inteligencia y contundencia, y que hay que prevenir especialmente en la infancia y la adolescencia, tal como planteaba la ley. También es evidente que el vino lleva alcohol, más que la cerveza y menos que el whisky, pero todo es el mismo alcohol, y lo que cuenta es el total ingerido, venga de donde venga.
Por tanto, el cumplimiento de la normativa, desarrollar medidas pedagógicas y educativas, educar a los jóvenes en hábitos saludables, en valores y en la libertad de elegir conociendo las consecuencias, promover la coordinación entre padres y profesorado, y fomentar otro tipo de opciones de vida aparte de la diversión exclusivamente por el consumo de alcohol son aspectos fundamentales para promover una juventud más saludable.

Para ello es preciso avanzar también en el control de la publicidad directa y también en la indirecta o encubierta. La realidad actual es muy distinta; un ejemplo de ello lo pudimos ver ese martes 20 de febrero, a las diez de la noche, en Tele 5, en la serie Los Serrano, que vieron casi cuatro millones de telespectadores. En la nueva temporada de la serie, que comenzó el martes 9 de enero, la taberna es un punto de encuentro y de referencia para los personajes, y por eso se celebró en ella una fiesta de cumpleaños donde el alcohol fue parte importante de la celebración, con cerveza, champán, chupitos, licores, borracheras...

Para conseguir una juventud más saludable es necesario, desde el punto de vista de la promoción de la salud, abordar el cambio en determinados estilos de vida. Si la ley sobre el tabaco ha conseguido en un año de aplicación disminuir el consumo, lo que significa menos enfermedad y menos muertes prematuras tanto en el presente como en el futuro, con la paralización de la ley de medidas sanitarias para la protección de la salud y la prevención del consumo de bebidas alcohólicas por menores creemos que nos metemos en el "colosal disparate" de ensalzar el consumo de alcohol, en lugar de avanzar en educar para la salud y, con ello, salvar vidas.

Joan Carles March y María Ángeles Prieto son profesores del grupo de ciudadanía y comunicación de la Escuela Andaluza de Salud Pública.
Tribuna. 06/03/2007